La inteligencia emocional como atributo de gestión personal y profesional.

La importancia de utilizar adecuadamente la información del centro emocional de nuestro cerebro y equilibrarla con la información del centro racional del mismo.

Ciip En la última década, se han escrito multitud de libros sobre la inteligencia emocional. Sobre ese poder y habilidad de controlar la mente que poseen los triunfadores. Los enfoques de planteamiento son distintos según el autor, pero en definitiva el objetivo siempre es el mismo, alcanzar un liderazgo eficaz, ser uno mismo consciente de su habilidad de comunicación, tratar con respeto y adecuadamente a las personas, e influir de manera correcta en su comportamiento. Hoy las pruebas objetivas de investigación en el tema, demuestran la clara vinculación de las emociones, motivación y destrezas sociales del individuo, con los resultados obtenidos según sus objetivos.

La mayoría de empresarios o directivos, carecen de disponibilidad suficiente para plantearse la posibilidad de invertir cierto tiempo en el aprendizaje de esta disciplina. No obstante, no pueden ni de lejos imaginarse las ventajas que les aportaría el estudio de la Inteligencia Emocional, tanto a nivel personal como profesional.
El conseguir la capacidad de utilizar adecuadamente la información del centro emocional de nuestro cerebro, y equilibrarla con la información del centro racional de nuestro cerebro, es un reto muy interesante que puede aportar una infinidad de ventajas que contribuyen en la habilidad de relacionarse con el entorno y el éxito de la persona.
Es verdad que nacer con un coeficiente intelectual alto, es una ayuda, pero no es suficiente para triunfar en la vida a nivel personal o profesional. Algunos, acertadamente proponen que la idea de la experiencia en un campo específico determina el éxito. Claro está, que desarrollar una competencia fuerte en un campo determinado de una especialidad, puede ser un paso necesario para el desarrollo profesional y eficaz en ese campo, aunque la competencia técnica no añada tanto a la ecuación del éxito, como se pretende a nivel personal. Los expertos en la materia defienden que solo contribuye entre el 15% al 20%. A estos porcentajes, suelen añadir unos cuantos puntos a la suerte y a otros elementos como ayudas interesadas o partidistas; y el resto, lo imputan directamente al nivel de inteligencia emocional.
Esto indica que según los especialistas de la materia, entorno al 70% del éxito, puede estar directamente vinculado a la inteligencia emocional del individuo. Es decir; que sin duda, analizando desde ese punto de vista, seguramente vale la pena tomarse en serio esta disciplina y estudiarla con detenimiento.
La inteligencia emocional, nos permite expresar decididamente nuestras preferencias a la hora de tomar decisiones, perseguir con motivación un objetivo, controlar nuestro temperamento y reacciones primarias, auto-motivarnos y motivar al personal de nuestro entorno, siendo persuasivos y eficaces a favor y en contra de nuestros planteamientos. La inteligencia emocional, nos ayuda a comprender porqué nos gustan más unas personas que otras y nos ayuda a llevarnos bien con las personas de menor agrado personal. También la inteligencia emocional, nos ayuda a establecer relaciones y a actuar siempre de un modo correcto y alejar de nuestro entorno las relaciones de cariz tóxico. También nos ayuda, a combinar sinérgicamente en función de nuestras necesidades, la comunicación diplomática, con las técnicas de comunicación empática entrelazadas con la asertividad tan necesaria con nuestras diferentes relaciones del día a día.
En definitiva, el ser humano no puede separar lo racional de lo emocional; pero en cambio, si que podemos aprender técnicas, que nos ayuden a alcanzar un nivel adecuado de inteligencia emocional, que unido a un comportamiento ético, nos llenará sin duda, de grandes satisfacciones tanto personales como profesionales.
2016/05/03, Fuente: Dr. Moisés P. Sansaloni Miñana.
Presidente y Director Académico del Campus CIIP.
 

 

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